La traducción literal de esta entrada es
Pasteles de alubia, si, habéis leído bien, pasteles hechos con alubias blancas... y almendra y yema!
De mi reciente viaje a Portugal, como ya os conté en la entrada del
Bacalao à Brás, me he traído unas cuantas ideas y unos cuantos libros que iré compartiendo en el blog. El caso es que los pasteles más famosos de Portugal son los pasteles de Belem, pero la repostería portuguesa no acaba allí ni mucho menos.
Tuve la oportunidad de comer unos ricos pastelitos que se venden envueltos en papel y que saben mucho a almendra y que los hacen en Torres Vedras. Cuando Nazaré (una lisboeta que nos acompañaba) me dijo que estaban hechos con alubias blancas mi curiosidad culinaria se encendió, porque si bien al comerlos no había duda de que tenían almendra y yema, no podía sacarles el gusto de la alubia, ni siquiera cuando ya sabía que la llevaba.
Como ella no supo decirme como los hacían, si la alubia ponían cruda y hecha harina, o cocida, etc, pues me puse a investigar y me encontré con que la receta que aparecía en los libros y en algunos blogs portugueses era en todos los casos muy similar, con muy pocas variaciones de unas a otras. Así que he hecho un remix de todo lo que he leído y aquí os traigo la receta resultante. Ricos de verdad y con un ingrediente sorpresa sorprendente.
Y de lo que aprendí os cuento un poco más: estos pasteles los hizo por primera vez Dª Joaquina Rodrigues vecina de Torres Vedras a finales del siglo XIX, que los hacía sólo para conocidos y familiares, no fue ella quien los comercializó sino Dª María Adelaide Rodrigues da Silva (Mazinha). Hoy en día hay muchas diferentes fábricas que producen estos pastelitos.